
Pues nada, ya estamos otra vez aquí, dando por culo… Bueno, por si no lo sabíais, os diré, medio cantando medio cagándome en todo, que acabo de volver de Barcelona. Estaba de paso después de visitar París por segunda vez en mi vida. ¡París! ¡Qué ciudad! Como para cagarse, sobre todo en Navidad. Pasé allí la nochevieja, sin emborracharme, no creáis, que cuando quiero también me comporto… No estaba solo. Me acompañaba una ninfa, mitad dríade mitad amazona, guerrera como ella sola, una Judith de las buenas, de esas que ni siquiera necesitan espada para arrancarte la cabeza o lo que se tercie. Con ella me perdí por esa gran ciudad, bajo sus luces y sus relámpagos, miles de rostros en busca de un sentido que dar a toda esta porquería luminosa que nos rodea… Digo que nos perdimos porque es cierto, varias veces. Una de ella acabamos en un suburbio y por poco nos degüellan, así, sin más, como dos pavos. Lo cierto es que Luc Besson no miente con sus retratos del bajo París… Gentuza por un tubo, para parar y robar varios trenes… Ay, Dios mío, qué temerario soy… demasiados cojones… inconsciencia… ¡Cómo se te va el tarro, colega! ¡Pronto, como siga así, podré amueblar los psiquiátricos de todo el país con mi chola! No, si es que…
Bien, la verdad es que nos ha pasado de todo. Ha sido un viaje largo, en coche, para más señas, un Renault con el que hemos atravesado tormentas de nieve y una niebla más espesa que la cocaína cortada con cemento. Como podéis apreciar, sigo siendo bueno con las metáforas… París no me ha corrompido, no me ha transformado en un delicado poeta de maneras afeminadas… Ja ja ja… tururú… Creo sinceramente que ya me he vuelto definitivamente loco. Por fin ha terminado la metamorfosis, me he completado… Aunque tampoco hay que dramatizar. Bastantes dramas tenemos por aquí… Yo, sin ir más lejos, tengo curro para rato, propuestas teatrales que voy a tener que rechazar por culpa de proyectos más inmediatos… Esperad un momento, tengo que parar porque tengo la sensación de que voy a tirarme un pedo… Sí, coño, no pongáis esa cara, que tampoco es para tanto. Llamémosle flatulencia, si os desagrada menos. Joder, cómo sois...
¿Que cómo entra este puto año? Como una mierda. Hace unas horas, antes de escribir estas líneas, era feliz. Ahora, en cambio, estoy por los suelos, hasta los huevos de las tonterías de la gente. Uno tiene aguante, es bueno y tal, pero la peña se pasa tres pueblos, va hasta donde Cristo perdió el gorro y luego vuelve sonriendo tan pancha… Hostia puta, qué dolor de cabeza… No importa, necesito escribir, disculparme por haberos dejado tanto tiempo. Una pena, porque me había acostumbrado a la blogomoña esta.
Y volviendo al año que empieza… es como un enorme bebé medio lerdo que no para de cagarse encima. Zapatero está ahí arriba, montado en su hombro, sonriendo como si todo estuviera bien. Para él lo está, desde luego, y también para los bancos a los que tanto ayuda mientras el pueblo se ahoga en el barro… Supongo que el PP no haría más, a ésos también habría que darles para el pelo, ponernos a plantar patatas en el campo… ¿Obama? Ya veremos, hijos míos… Dios, si es que está ahí, debe estar partiéndose el ojete con tanto cachondeo. No matasteis a mi churumbel, debe pensar, pues hala, hijos de puta, apañaos cómo os salga de los huevos, que muchos ya los tenéis peludos…
París es maravilloso, especialmente si la compañía es buena. Hay para disfrutar un rato, dentro y fuera del hotel… Esperad, que ahora voy a eructar… Listo… Pues eso, como iba diciendo, lo mejor del mundo es estar lejos del hogar con un hermoso rostro brillando cada amanecer para ti solo… Mira, qué poeta estás hoy, fistro pecador de la pradera… Es por lo de pensar… Me como mucho la bola, la mastico lentamente, así, sin querer la cosa, haciéndome el sueco, el tonto, el charlie… Sé que hoy estoy más abstracto de lo normal, pero es que no quiero contar según qué cosas, al menos de momento… Ha sido muy chungo, horas de incertidumbre total, amenazas, violencia gratuita… Necesito una pistola, desde luego, tenéis toda la razón…
Si esa historia de la reencarnación fuera cierta yo, en otra vida, debí ser torero. No es broma. Lo digo porque me paso la vida toreando toros más bravos que La pasionaria con la regla… Qué gracia tengo, soy tan jodío como unas lentejas pasadas, como el beso de un cadáver, como el mondongo de… Por favor, Martín, contrólate, que se te va la perola más de lo permitido por esta sociedad de monos bienpensantes… Lo siento, es por el tabaco, fumo mucho últimamente y… No, el tabaco ya te ha jodido el flujo esperma… Mejor lo dejamos para otro día, cachondo, que eres un cachondo… ¡Tu puta madre!
Hay algo extraño en todo esto, en las putas vueltas que da la vida mientras uno intenta salvarse del colosal naufragio de la raza. Teatro, pintura, literatura, amoríos… uno ya es que no sabe hacia dónde tirar. Me duele el espíritu de tanto retorcerlo. Bien, lo que se dice bien, estoy. Exultante, más bien. Por otro lado triste, causas familiares, derrumbes psicológicos, obsesiones… Mi vida es un escándalo, una de esas extrañas historias sin principio ni final que gira en torno a cosas invisibles, criaturas de Tanguy, quimeras rembrantescas…
Todavía no he acabado aquí, aunque mis vacaciones si lo han hecho… He ido a París a besarme con mi Danae particular bajo la Torre Eiffel… Los pogromos han terminado por un tiempo, puedo respirar a gusto… El Lovre, qué ganas tenía de regresar, tantos sueños entre sus muros, tantas existencias enterradas en óleos y barnices… Hace más de dos semanas estaba en Barcelona, preparando el liviano sueño de este invierno que habría querido pasar dormido como un oso…
Hay ciertas cosas que estoy demorando demasiado, mi música se ha detenido momentáneamente bajo el cielo de una preciosa tormenta en la que veo reflejada una eternidad de sangre e irreprimible pasión… Las horas inciertas de la señorita Woolf han llegado a la esperanzadora intermitencia de un cuadro impresionista en el que todos mis movimientos parecen hermosos, acaso es producto de la luz, de una idealización que parte de la metempsicosis más aberrante… Habría que hablar con Freud sobre ello. Desde luego que sí…
Creo que no hay mucho más que decir, no mientras me ronden los fantasmas de proyectos que están a punto de cuajar. Tengo que pintar… tengo que escribir, corregir, rehacer… tengo que actuar… tengo que hacer el amor… Uy uy uy… Mira al frente, chico, y no bajes la guardia, dice alguien cuyo aliento todavía no puedo sentir en el cogote… ¿Será la muerte? Naturalmente. La muerte siempre está ahí, esperando… Puede agarrarnos las pelotas en cualquier momento, mostrarnos su sonrisa… Somos como cerdos en el matadero… a veces cerdos felices… La mayoría sólo sabe gemir…
Fumar… Es curioso cómo todos acabamos enganchándonos a algo… ¿Alguien se acuerda de Josep Pla? Cuadernos grises, arrugas, boinas… La mente asocia rápido, la mano escribe… Hay que escribir sin pensar, vomitarlo, sentir cómo fluyen las palabras y la música… Cantad, cabrones, intentad pareceros a esos amorcillos armados hasta los dientes. Metralletas, fusiles, pistolas automáticas, arcos, arpones, machetes… Todos fuman, son querubines la mar de cabrones… Estás jodido, macho, te susurran al oído mientras se preparan para atravesarte el corazón como si no valieras más que un filete…
Todo tiene gracia, es bonito y triste… Saludos a todos, y gracias por seguir ahí… ¡Feliz Navidad! Al menos lo he dicho, tarde, pero lo he dicho…