Blogger Template by Blogcrowds.

10 julio 2009

Tinya


Pep Tinya caminaba por el centro de la ciudad intentando no pensar en su futuro. Como venía siendo habitual en los últimos meses, quizás en los últimos años, había tenido un día nefasto y lo único que deseaba era consumir el tiempo que le separaba de la cama antes de que fuera el momento de acostarse y hundirse en la insondable paz del sueño. Vestido con un polo azul marino, bermudas blancas y náuticos clásicos, se desplazaba arrastrando los pies a través de las calles más estrechas y tenebrosas de Palma de Mallorca. Una vez más había empezado el verano y no había un solo rincón en aquella telaraña de cemento en el que pudiera esquivarse el pringoso abrazo del calor que llegaba en pesadas oleadas desde el continente africano. Tinya odiaba el calor húmedo de la isla, los mosquitos que convertían ciertas noches en odisea, las playas a rebosar de turistas tostados como si soñasen con cambiar el color de su piel. Odiaba el sol que parecía cocer al ser humano igual que si de figurillas de barro se compusiese la raza, sudar constantemente, andando, pintando o haciendo el amor. Prefería los días grises de otras épocas, el frío, la lluvia.

Impulsado por un extraño deseo de compañía, y puede que también de alcohol, se desvió de su recorrido para echar un vistazo al Gibson, centro de reunión para algunos de sus allegados. Él mismo, en tiempos mejores, había sido uno de sus parroquianos habituales, aunque de eso hacía tiempo y no quería acordarse. El pasado le producía una desagradable sensación de tristeza que no estaba dispuesto a soportar a menos que fuera imprescindible hacerlo. Lo único que contaba era el presente, los minutos del momento en cuestión, la última obra de todas. Esta vez era un enorme caballo blanco con las patas deformes y la boca llena de espumarajos. Tinya había procurado reflejar su rabia en los ojos del animal, entre los brillos de la luz imaginaria que alumbraba su peculiar mundo.

Miró hacia el interior del local atestado con la esperanza de localizar algún rostro familiar. Había mucha gente, hombres y mujeres que se afanaban en esa desesperante tarea que a veces resulta ser la comunicación. La mayoría hablaban elevando la voz por encima de la música que resonaba entre las paredes decoradas con malas copias de Toulousse-Lautrec y botellas de champán francés distorsionando las conversaciones histéricas de los beodos. Tenía que haber un conocido, un amiguete de los tiempos heroicos con el que charlar sobre tonterías o una chica con la que hubiese mantenido relaciones sexuales.

–¡Hombre, Pep! –gritó el encargado desde el otro lado de la barra–. ¡Cuánto tiempo!

Tinya había entrado sin darse cuenta. El instinto había dirigido sus pasos hacia el fondo del antro y ahora se encontraba oprimido por más de cincuenta personas que se apiñaban para fumar y beber sin conciencia del tiempo. De repente se arrepintió de estar ahí. Recordaba todas las borracheras, las resacas... Decidió que no había más tiempo que perder. Metió la mano en el bolsillo, agarró la pistola, colocó el cañón en su sien derecha y apretó el gatillo.

24 junio 2009

Reciclando


Estoy depre y me da por escribir chorradas como esta:

Esta mañana me he despertado con dolor de cabeza, algo que no me extraña a pesar de mi buen comportamiento de ayer. Me fui a dormir pronto, a eso de las dos de la madrugada. No bebí demasiado, sólo lo justo, lo necesario para acompañar a mis amigos sin parecer demasiado idiota o deprimido. No me apetecía emborracharme. Normalmente, cuando estoy mal, es lo mejor que puedo hacer para despejar la mente. Reconozco que no es una solución, que no tiene mucho sentido teniendo en cuenta la cantidad de cirrosis galopantes que tantos cuerpos consumen a mi alrededor, aunque hay cosas contra las que uno no puede luchar. La frustración, por ejemplo, es un enemigo cruel. No es el peor, desde luego, pero martiriza más de lo que uno querría. Yo, sin ir más lejos, me siento frustrado, sin fuerzas, solo en el mundo. Todos los genios se han sentido así alguna vez, es evidente, aunque es mejor no cogerlos de modelo. La mayoría de ellos eran creídos, egoístas y depravados…

07 junio 2009

Deprimente

Los detalles de varios cuadros pintados por Rafael llenan la pantalla: rostros que chillan, que lloran y sonríen tristemente, manos deformadas, quimeras sin sentido: un mundo de dolor y desesperación que expresa muy bien cuán trastornada está la mente del artista.

Rafael está completamente borracho junto al retrete; hay restos de vómitos en el suelo y alrededor de la taza; siguiendo su rastro llegamos hasta una mesa en la que brilla un montoncito de cocaína. Sobre el cristal hay gotas de sangre, billetes enrollados, una cuchilla, botellas de alcohol vacías, cientos de colillas y una manzana podrida devorada por gusanos. El ambiente del estudio de techos altos está muy viciado, es irrespirable. La luz de las bombillas desnudas que cuelgan del techo parece destellar en la superficie de los consoladores desperdigados por la cama, entre las sábanas sucias, y por el suelo y la mesilla.
Hay cuadros por todo, tubos de pintura, pinceles, mugre… también pueden verse fotografías pornográficas y de Fernando desnudo mezclándose extrañamente en cada rincón. En una palabra: deprimente.

Rafael se pone en pie y mira la porquería que flota en el agua del retrete. Sonríe de puro asco y luego da un par de pasos para contemplar la desidia que le rodea desde hace meses. Pasados unos segundos se acerca a un gran retrato de Fernando pintado por sus propias manos. No puede evitar masturbarse. Mientras lo hace, en pantalla se intercalan imágenes de varias parejas de hombres practicando sexo de diferentes formas. Rafael acaba manchando de semen el enorme rostro de la persona que más a amado en el mundo y cae al suelo sin fuerzas.

29 mayo 2009

Ángeles con polla


Llueve a cántaros. Ha empezado la madrugada y la ciudad duerme. Un plano aéreo nos muestra la soledad de las silenciosas calles. De repente, el ruido de un motor rompe la paz. Un coche traza el último tramo de su recorrido y al cabo aparca junto a la acera. En su interior hay un hombre joven y una chica. Él se llama Fernando, tiene veintisiete años, es alto, atractivo, y viste como los jóvenes de su generación: dejadamente, los vaqueros caídos y parte de los calzoncillos a la vista. Ella se llama Gabriela, no sobrepasa los veinte y posee una gran belleza.

Fernando besa a la chica después de contemplar sus generosas curvas, los pechos, las preciosas piernas. Ella no opone ninguna resistencia, permite que las manos lleguen hasta sus bragas deslizándose bajo la falda arremangada. Al principio, el chico es cariñoso, aunque poco a poco va encendiéndose.

A unos metros del coche, surgiendo de las tinieblas, aparece un rostro; sus ojos inyectados en sangre están clavados en las figuras del interior. En ellos hay lágrimas, aunque estas se confunden rápidamente con la lluvia. Son los ojos de Rafael, otro chico, algo mayor que Fernando, de aspecto más rudo, masculino y maduro, aunque igualmente atractivo, bien vestido.

Rafael se acerca al coche, abre la puerta y saca a Gabriela violentamente, estirándole de los pelos. La golpea. Fernando sale del coche e intenta evitarlo, pero Rafael se ensaña con él hasta dejarlo medio inconsciente en el arcén. Mira su cara ensangrentada y luego sale corriendo detrás de la chica, que intenta huir sin éxito. Rafael la alcanza y la mata a puñetazos.

Fernando apenas puede moverse. Rafael se acerca y lo mira por última vez antes de sacar una pistola de su bolsillo y volarle la cabeza de un disparo. Después de admirar inexpresivamente el cadáver durante unos segundos que se alargan para él hasta parecer una eternidad, Rafael se arrodilla y abraza al otro chico con los ojos arrasados por las lágrimas.

10 mayo 2009

Hoy y nada más

Estoy muy ocupado, o al menos lo he estado más de lo necesario últimamente, y eso que he hecho un parón, que me he tomado unas vacaciones de siete meses para despejarme y vivir de una pasión que por poco me vuelve loco y acaba conmigo... Me duele la cabeza, y también algunos huesos, y los pulmones, dos cajas vacías, negras de oscuridad, de lamentos y humo... Sin embargo, estoy bien, guay del Paraguay, fetén, porque a mí, de tonterías, no se me viene. Nasti de plasti... Me he cansado de esas cosillas chungalíes que se ven por ahí, que le hacen a uno pensar en playas sin arena ni agua, casi casi podría pensarse en la Estigia, en Caronte y en su puta madre. Espeso, sí, tomarse la vida con tanta tensión no es bueno, y menos si padeces dermatitis crónica... Fantástico.

Llevo más de una semana representando Romeo y Julieta, aunque no el mismo de Shakespeare, este es más cachondo, más heavy... Lo importante es que la puta crisis también afecta al teatro... La gente está acojonada, se come las uñas, las puntas de los dedos, todo pensando en su negro futuro, el futuro de los bancos, de presidentes que vestirán como los antiguos cardenales y reyes, con ínfulas de qué sé yo, como si ya no les importase aparentar que viven de nuestro sufrimiento, del pánico... Estos políticos de hoy día son mensajeros del terror, terroristas de la integridad humana, cabrones a todas luces...

Nuestro Romeo y Julieta gusta mucho, la gente se mea de la risa, aunque veinte euros de entrada es pasta... Bueno, el mundo es así y no hay más remedio que apretarse el cinturón, clamar al Cielo, follar más para pasar el rato... Yo, de momento, me preparo para un salto...

01 abril 2009

Bernarda Alba


La casa de Bernarda Alba se estrenará el próximo martes 6 de abril en el Auditórium de Palma. En un principio yo iba a ser el encargado de dar vida a Bernarda, aunque al final... Problemas de agenda, de vida, de techos que caen... La recomiendo, aun así, pues el montaje vale la pena...

Por cierto, el póster es de un servidor.

30 marzo 2009

Llueve


Caminar es bueno. He estado un par de horas haciéndolo, caminando sin rumbo por las calles encharcadas de esta ciudad limitada por el mar y las mentes más obtusas, consecuencia de mil soledades que han torcido a la raza mallorquina desde sus albores... El mar también puede producir locura, monstruos, millones de ideas homófobas y estúpidas... De qué hablo? Bueno, la cuestión en sí es bastante abstracta, oscura, contiene mil interrogantes más que se extrapolan confeccionando un saco de pura mierda que ninguno de vosotros querría comer...

Pesismista? Sí. Negativo? Naturalmente que no. No soy una persona negativa, sólo melancólica, extraña, alucinada, un hombre de cartón que el viento trata de deshacer en mil pedacitos entre los que no quede ni rastro de mí y de mis pensamientos... Me pica un poco el culo, por cierto. Debería rascármelo en vez de escribir tanto. Escribir me está matando. Muero a través de mis dedos, de las yemas de mis dedos de pianista. No estoy escuchando música. No hay música entre estás paredes. Me pesa el alma.

Hace unas horas pintaba. Pintaba un ray muy gordo y deforme, con varias jorobas. Sus manos sostienen una manzana. Son manos raras, que parecen robotizadas. Reminiscencias de otra vida? Quizás...

Estoy desconcertado por el futuro, por la botella que tendré que agarrar en las horas más bajas. Todo está escrito ahí arriba, en las estrellas.

27 marzo 2009

Sangre negra


Hace tiempo que Gutiérrez Solana habló de cómo era España cuando no existían canales que permitieran llegar más allá de las fronteras si no era con tesón y tiempo, además de desesperación y ansia de olvido, cuando España y sus gentes eran tan negras como la condenación eterna, inexpugnable boca de lobo que a todos acaba devorándonos como bien sabían Lorca y otros grandes hombres de su tiempo, los de la Edad de Plata, véanse también Pérez Galdós, Unamuno, Giner de los Ríos y otros grandes a los que seguirían los igualmente celebérrimos Madariaga u Ortega y Gasset. España y sus gentes eran negras por la miseria, no la miseria crematística sino aquella que brota de lo más profundo, de ese espíritu retorcido que no deja de pudrirse con el tiempo y todo lo carcome a medida que pasan los años y cada músculo, cada órgano, se sumerge en los más rancios miasmas.


Lorca, como buen español, como buen maestro, permitió que su entorno le impregnara hasta el punto de convertirse en una víctima. Fue víctima de sí mismo, del genio que rebasa de la simple e insignificante carne, como también lo fue de su propia gente, de la sociedad que jamás se esforzó lo más mínimo para comprenderle. Él, a diferencia de cuantos le rodeaban, entendía cómo funcionaba el mundo de seres pisoteados que repudió hasta el final y que tan bien representó en su excepcional La casa de Bernarda Alba, retrato hiperrealista de una familia consumida por la costumbre y el monótono horror de los días. Con Bernarda Alba Lorca no pretende aleccionar, en su gran obra no hay moraleja, sólo circunstancias. Esto es así y ya está, parece decir el poeta cuando el drama se ha desencadenado y ya no queda nada que decir. Algo, a mi buen ver, de agradecer.


Margarita Capó demuestra con el montaje de esta nueva Bernarda que detrás de las palabras también puede haber diversas extrapolaciones y curiosos contrastes con la idea inicial de Lorca. Contemplando su montaje, su moderna visión pantagruélica de Bernarda, sus hijas y el hogar de las mismas, uno se pregunta hasta qué punto puede reinventarse un clásico cuando se quiere transformar, modernizar, exagerar e incluso descomponer una pieza intocable y universalmente conocida. Los colores, de la misma manera que el hierro, juegan un papel importante, esencial, me atrevería a decir, en esta revisión de Lorca, uniéndose, de forma extraña y descorazonadora, a unos personajes que parecen más angustiados y fuera de lugar que nunca.


En este momento podría hablar de muchos más detalles que convierten a esta nueva Bernarda en única, aunque desvelarlos aquí sería una injusticia, porque el teatro, como la vida misma, es movimiento, explosión de luz y color, y la palabra, por buena y sabia que sea, difícilmente puede competir con una realidad como la que nos presenta la compañía T.E.M. en su nueva y espléndida propuesta. Así pues, a disfrutarla.

13 marzo 2009

Fasequé?


Me han abierto una cuenta en el facebook ese de las narices... Bueno, tiene gracia... como si tuviera todo el tiempo del mundo. En fin, los que queráis decirme algo asín, en plan directo, os pasáis por ahí y me contáis, aunque os advierto que estoy espeso espeso... tanto hacer el amor me está perjudicando... bueno, me da igual, porque si me quito eso ya sólo me faltará pegarme un tiro.

¿Cosas que contar? Mogollón, mazo, cantidubi... aunque ahora tengo que irma a construir un Manzinger Z gitano...

09 marzo 2009

Ay ay ay


Siento no escribir tanto como antes, pero es que ya no tengo tiempo. Mi cara está llena de arañazos, una pelea desafortunada... Mirad al otro y veréis... En fin, acabo de representar Luces de Bohemia en Palma, ahora estoy con La casa de Bernarda Alba. El mundo del teatro es jodido, aunque uno se acostumbra. Me duele la chola, y el corazón, y los huevos... Estoy de mudanzas, nueva casa, nuevo estudio, nuevas caras que sonríen con sus dientes podridos. La cosa no está tan chunga, sin embargo... Hay proyectos, poco dinero, muchas pollas que esperan ser chupadas. Quiero escribir más, lo deseo de todo hígado... No puedo, ya lo he dicho... Me pesa mi nueva vida, el rumbo escogido por mi cachonda obstinación. En fin, espero que todo vaya bien y que pronto pueda ponerme de nuevo con este puto blog...

Ahí dejo una vieja fotografía de los tiempos heroicos. ¡Viva Max Estrella!

05 enero 2009

2009


Pues nada, ya estamos otra vez aquí, dando por culo… Bueno, por si no lo sabíais, os diré, medio cantando medio cagándome en todo, que acabo de volver de Barcelona. Estaba de paso después de visitar París por segunda vez en mi vida. ¡París! ¡Qué ciudad! Como para cagarse, sobre todo en Navidad. Pasé allí la nochevieja, sin emborracharme, no creáis, que cuando quiero también me comporto… No estaba solo. Me acompañaba una ninfa, mitad dríade mitad amazona, guerrera como ella sola, una Judith de las buenas, de esas que ni siquiera necesitan espada para arrancarte la cabeza o lo que se tercie. Con ella me perdí por esa gran ciudad, bajo sus luces y sus relámpagos, miles de rostros en busca de un sentido que dar a toda esta porquería luminosa que nos rodea… Digo que nos perdimos porque es cierto, varias veces. Una de ella acabamos en un suburbio y por poco nos degüellan, así, sin más, como dos pavos. Lo cierto es que Luc Besson no miente con sus retratos del bajo París… Gentuza por un tubo, para parar y robar varios trenes… Ay, Dios mío, qué temerario soy… demasiados cojones… inconsciencia… ¡Cómo se te va el tarro, colega! ¡Pronto, como siga así, podré amueblar los psiquiátricos de todo el país con mi chola! No, si es que…

Bien, la verdad es que nos ha pasado de todo. Ha sido un viaje largo, en coche, para más señas, un Renault con el que hemos atravesado tormentas de nieve y una niebla más espesa que la cocaína cortada con cemento. Como podéis apreciar, sigo siendo bueno con las metáforas… París no me ha corrompido, no me ha transformado en un delicado poeta de maneras afeminadas… Ja ja ja… tururú… Creo sinceramente que ya me he vuelto definitivamente loco. Por fin ha terminado la metamorfosis, me he completado… Aunque tampoco hay que dramatizar. Bastantes dramas tenemos por aquí… Yo, sin ir más lejos, tengo curro para rato, propuestas teatrales que voy a tener que rechazar por culpa de proyectos más inmediatos… Esperad un momento, tengo que parar porque tengo la sensación de que voy a tirarme un pedo… Sí, coño, no pongáis esa cara, que tampoco es para tanto. Llamémosle flatulencia, si os desagrada menos. Joder, cómo sois...

¿Que cómo entra este puto año? Como una mierda. Hace unas horas, antes de escribir estas líneas, era feliz. Ahora, en cambio, estoy por los suelos, hasta los huevos de las tonterías de la gente. Uno tiene aguante, es bueno y tal, pero la peña se pasa tres pueblos, va hasta donde Cristo perdió el gorro y luego vuelve sonriendo tan pancha… Hostia puta, qué dolor de cabeza… No importa, necesito escribir, disculparme por haberos dejado tanto tiempo. Una pena, porque me había acostumbrado a la blogomoña esta.

Y volviendo al año que empieza… es como un enorme bebé medio lerdo que no para de cagarse encima. Zapatero está ahí arriba, montado en su hombro, sonriendo como si todo estuviera bien. Para él lo está, desde luego, y también para los bancos a los que tanto ayuda mientras el pueblo se ahoga en el barro… Supongo que el PP no haría más, a ésos también habría que darles para el pelo, ponernos a plantar patatas en el campo… ¿Obama? Ya veremos, hijos míos… Dios, si es que está ahí, debe estar partiéndose el ojete con tanto cachondeo. No matasteis a mi churumbel, debe pensar, pues hala, hijos de puta, apañaos cómo os salga de los huevos, que muchos ya los tenéis peludos…

París es maravilloso, especialmente si la compañía es buena. Hay para disfrutar un rato, dentro y fuera del hotel… Esperad, que ahora voy a eructar… Listo… Pues eso, como iba diciendo, lo mejor del mundo es estar lejos del hogar con un hermoso rostro brillando cada amanecer para ti solo… Mira, qué poeta estás hoy, fistro pecador de la pradera… Es por lo de pensar… Me como mucho la bola, la mastico lentamente, así, sin querer la cosa, haciéndome el sueco, el tonto, el charlie… Sé que hoy estoy más abstracto de lo normal, pero es que no quiero contar según qué cosas, al menos de momento… Ha sido muy chungo, horas de incertidumbre total, amenazas, violencia gratuita… Necesito una pistola, desde luego, tenéis toda la razón…

Si esa historia de la reencarnación fuera cierta yo, en otra vida, debí ser torero. No es broma. Lo digo porque me paso la vida toreando toros más bravos que La pasionaria con la regla… Qué gracia tengo, soy tan jodío como unas lentejas pasadas, como el beso de un cadáver, como el mondongo de… Por favor, Martín, contrólate, que se te va la perola más de lo permitido por esta sociedad de monos bienpensantes… Lo siento, es por el tabaco, fumo mucho últimamente y… No, el tabaco ya te ha jodido el flujo esperma… Mejor lo dejamos para otro día, cachondo, que eres un cachondo… ¡Tu puta madre!

Hay algo extraño en todo esto, en las putas vueltas que da la vida mientras uno intenta salvarse del colosal naufragio de la raza. Teatro, pintura, literatura, amoríos… uno ya es que no sabe hacia dónde tirar. Me duele el espíritu de tanto retorcerlo. Bien, lo que se dice bien, estoy. Exultante, más bien. Por otro lado triste, causas familiares, derrumbes psicológicos, obsesiones… Mi vida es un escándalo, una de esas extrañas historias sin principio ni final que gira en torno a cosas invisibles, criaturas de Tanguy, quimeras rembrantescas…

Todavía no he acabado aquí, aunque mis vacaciones si lo han hecho… He ido a París a besarme con mi Danae particular bajo la Torre Eiffel… Los pogromos han terminado por un tiempo, puedo respirar a gusto… El Lovre, qué ganas tenía de regresar, tantos sueños entre sus muros, tantas existencias enterradas en óleos y barnices… Hace más de dos semanas estaba en Barcelona, preparando el liviano sueño de este invierno que habría querido pasar dormido como un oso…

Hay ciertas cosas que estoy demorando demasiado, mi música se ha detenido momentáneamente bajo el cielo de una preciosa tormenta en la que veo reflejada una eternidad de sangre e irreprimible pasión… Las horas inciertas de la señorita Woolf han llegado a la esperanzadora intermitencia de un cuadro impresionista en el que todos mis movimientos parecen hermosos, acaso es producto de la luz, de una idealización que parte de la metempsicosis más aberrante… Habría que hablar con Freud sobre ello. Desde luego que sí…

Creo que no hay mucho más que decir, no mientras me ronden los fantasmas de proyectos que están a punto de cuajar. Tengo que pintar… tengo que escribir, corregir, rehacer… tengo que actuar… tengo que hacer el amor… Uy uy uy… Mira al frente, chico, y no bajes la guardia, dice alguien cuyo aliento todavía no puedo sentir en el cogote… ¿Será la muerte? Naturalmente. La muerte siempre está ahí, esperando… Puede agarrarnos las pelotas en cualquier momento, mostrarnos su sonrisa… Somos como cerdos en el matadero… a veces cerdos felices… La mayoría sólo sabe gemir…

Fumar… Es curioso cómo todos acabamos enganchándonos a algo… ¿Alguien se acuerda de Josep Pla? Cuadernos grises, arrugas, boinas… La mente asocia rápido, la mano escribe… Hay que escribir sin pensar, vomitarlo, sentir cómo fluyen las palabras y la música… Cantad, cabrones, intentad pareceros a esos amorcillos armados hasta los dientes. Metralletas, fusiles, pistolas automáticas, arcos, arpones, machetes… Todos fuman, son querubines la mar de cabrones… Estás jodido, macho, te susurran al oído mientras se preparan para atravesarte el corazón como si no valieras más que un filete…

Todo tiene gracia, es bonito y triste… Saludos a todos, y gracias por seguir ahí… ¡Feliz Navidad! Al menos lo he dicho, tarde, pero lo he dicho…

04 diciembre 2008

De estrenos, anemias y cerdadas incontables bajo la luz crepuscular de una noche de invierno


Creo que tengo anemia, puede que un principio de anorexia… He dejado de comer y mi peso es el mismo de hace siete años, cuando era un palo… todo un logro, la verdad, porque hacía tiempo que quería quedarme en los huesos. Aun tengo un poco de barriga, tan escasa que apenas se ve incluso estando desnudo, así que debería quitarme un par de kilos más… Lo hago porque detesto estar gordo (he llegado a pesar veinte kilos más que ahora mismo, era un cerdo, una bola de sebo, una foca, un cachalote…), porque no me gusta la grasa, ni esa sensación de que los pantalones van a reventar, ni tener miedo de quitarme la ropa cuando llega el momento de pegar un kiki… Estoy cansado, es verdad… Además, me siento débil, acabado, sin fuerzas para nada. Eso sí, en el teatro me transformo, soy Superman, declamo como Moisés cuando se encontró ante esas dichosas agüitas…

El estreno… un éxito. El teatro lleno hasta la bandera, la gente aplaudiendo entusiasmada… Pero ya no sonríes a menos que sea necesario. Los rostros que hallo frente a mi careto chorrean inmundicia… He nacido para la alegría, para convertir esto es una gran fiesta, aunque estoy en el lugar equivocado, rodeado por la gente equivocada, por whiskys envenenados… Me pregunto cómo puede hablar la gente de amor cuando todos, sin excepción, nos hundimos lentamente en el asfalto… Me viene a la cabeza esa novela de Hesse, Bajo las ruedas… Su protagonista… yo… Soy el guardián entre el centeno, el que agarra a los niños que juegan antes de que salten al vacío para que puedan continuar con su inocencia… También soy el del medio de los Chichos, el que se me aparece en sueños y me dice que le consiga caballo porque está triste y solo en el más allá… Me acuerdo de la alegría, de los primeros y amargos triunfos, de los días que desperdicié haciendo el imbécil, con el hígado sollozante y la nariz manchada de sangre… Ahora lo que me viene a la cabeza es una mamada bastante asquerosa… El mundo está lleno de gente que busca al amanecer y se pierde en la noche, gente que bebe, que se cachondea y que luego revienta como un globo… El corazón se agota, se consume, es igual que una cerilla, que una vela que se deshace a cámara rápida… Curioso mundo este, ¿verdad?

Necesito comer algo, pero mi estómago está sellado. Soy un pelele entre las alas del gran pájaro del destino… Quiero volar, ser el de antes, el soñador, el certero, el que nunca se equivocaba a pesar de haber nacido para tropezar… Si fuera cantante escribiría letras de heavy metal, cogería mi guitarra y me la reventaría en la cabeza… Pero soy otras cosas. Actúo, pero eso no tiene mérito. Es lo que he hecho desde el principio, actuar para todos. Me hago el loco, el tarado, porque me gustaría ser Frank Sinatra y sólo soy un trovador al que están a punto de arrancar la lengua… Eres tan dura como la piedra de mi mechero, oí decir ayer a Melendi… Yo soy como soy, con todos mis defectos y este rostro adornado con una barba más dura que el alambre… Joder, parezco un puto naufrago…

Eres tan tenue, decía Melendi ayer mientras bebía pensando en un follón de tres pares de cojones… Los actores, qué mundo… Uno que se marcha, otro que llora, otro que se mete la lengua en el culo… Al final todo son celos, reticencias, miseria crematística… Mejor no te quiero, dice Melendi, será más barato… Yo, desde luego, no deseo seguir aquí. Tengo que huir, meter mis cojones en una maleta de piel de leopardo y salir pitando antes de que sea demasiado tarde… La carpa de este circo está a punto de caer sobre mi cabeza, de hacerme explotar… ¡O me voy o me pudro! Tenía que escapar en enero, aunque ahora ha ocurrido algo, me he metido en un embolao que para qué… Será algo grande, naturalmente, pero si espero a septiembre quizás ya no pueda recuperarme… Estoy demasiado quemado, negro de tanto humo que me sale por las orejas… Me consumo como una vela, no quiero a nadie a mi alrededor, que les salpique esta puta mierda que muchos quieren llamar amor…

Poetas hay muchos, pero ninguno tiene los huevos del cabrón que escribió Las flores del mal… ¿Qué por qué lo digo? A saber… Lo que hago es lo mismo que Kerouac, escritura automática, destructiva, inconexa, furiosa… Kerouac se jodió vivo con las drogas y el alcohol, como la mayoría de beats… Yo paso de beats, prefiero al maestro, el que inspiró a todos… Céline, como no… Encontrar a Céline es una de las mejores cosas que me han ocurrido… Gracias a él no me siento tan solo, tan incomprendido… Él le puso palabras a mi alma…

Pienso pienso pienso… No existo, sólo pienso, me carcomo, caracoleo… Y lo malo es que tengo que conceder dos entrevistas, hacer acto de presencia en una inauguración, actuar, beber y quizás plantar un árbol en ese parque en el que ya no juegan los niños, el parque de la conciencia derrumbada, de los gatos ahorcados y las cucarachas monstruosas… Comprender, amigos míos, eso es lo más duro de todos… Sé que soy muy abstracto y retórico, pero no creáis que voy a abrirme en canal como hace todo el mundo… Mis tripas apestan, por supuesto. No importa el cianuro que tome a cucharadas, una rata tan grande no se mata fácilmente… ¡Aserejé!

Y ahora voy a esforzarme para comer algo. Veremos… dijo el ciego. Y oiremos, dijo el sordo… ¡Bienvenidos al planeta de los lúcidos!

30 noviembre 2008

Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos


Eso decía Philip K. Dick, gran visionario, gran hombre, gran melómano… Lo único que hacía en vida era drogarse y escribir sobre un mundo enterrado en polvo radiactivo. Escribía a una velocidad prodigiosa, hasta el culo de anfetas mientras sus dedos aporreaban las teclas de la máquina y a su alrededor todo degeneraba en bacanal. Su casa siempre estaba llena de gente que entraba y salía sin que nadie les hubiera invitado, gente que bebía y se drogaba y robaba lo que encontraba entre los libros y los discos que se amontonaban en todas partes…

Me pregunto qué me diría Philip K. sobre algunas cosillas que me rondan la cabeza, las mismas tristezas de siempre, anhelos, músicas absurdas… Bueno, cómo estamos hoy… Pues como siempre, hijo, que las voces nunca se callan, resuenan constantemente, se unen en espantosas vociferaciones que perduran más allá del sueño, de la larga noche de la que no se puede escapar. Todo son contradicciones y cagadas, gallos que cantan a destiempo, que se matan a picotazos bajo un sol de justicia que nada muestra… Hay que mirar hacia adelante, te lo dicen a menudo, pero es que no recordar significa estar vacío. Remordimientos, quejas, incongruencias, paranoias, resentimiento… Mira mis manos, las innumerables líneas que se cruzan como si el mapa de la carne pudiera tener un sentido. Dime qué ves. Es posible que empieces a creer en mí después de comprender que no hay nada, ninguna verdad oculta en las venas por las que fluye el horror…

Esto es lo que hay, lo que habrá siempre… A uno le gustaría tener más en común con la gente, ese prójimo ordinario e insensibilizado por una sociedad colocada, aunque cuesta hacerse entender, hablar con las mismas palabras, no ponerse histérico… Los gigantescos peces de la borrachera de la última noche siguen arrastrándose en la habitación amarilla de mi soledad… Ayer había muchas caras conocidas, después de un estreno teatral sólo quedaba una cosa por hacer, beber y gritar hasta joderse la garganta. Alguien hablaba de arte, también de técnicas de interpretación y estrellas soñadas. Al principio siempre es bonito, crees que te vas a comer el mundo… Philip K. Dick sabía que las cosas no son tan fáciles, que después de la luz sólo queda el negro infinito, el que está ahí, y también aquí, envolviéndolo todo, desde los albores. Por eso no hablaba mucho, prefería refugiarse en las hojas en blanco que aguantar a los lerdos que le chupaban la sangre…

Tengo un interruptor en el brazo. Es de fábrica. Si lo pulsas dejo de funcionar, de moverme, de hablar y decir gilipolleces. El interruptor sobresale de una suerte de cajita negra que se incrusta en mi piel y conecta una serie de puertos en mis venas. No duele, ni siquiera noto que está ahí. Lo malo es que yo no puedo desconectarme solo, necesito que alguien lo haga por mí, que me arrincone con los juguetes olvidados de la infancia y deje que me cubra una capa de dos dedos de polvo. Soy una máquina. Una máquina de sentir y crear, pero mi fabricante se olvido de algo, la serenidad que se necesita para afrontar ciertas situaciones. Me creó y luego se olvidó de mí. Si al menos pudiera desbloquear el mecanismo que me impide presionar el interruptor…

Hay una persona que no debería estar ahí delante, mirándome, juzgándome, preguntándose qué coño me pasa por la cabeza. Le he dicho que no puede estar en medio del camino mal alumbrado por las farolas de las almas que vagamos en la oscuridad, le he ofrecido caminar a mi lado o desaparecer, pero su obstinación supera los límites de lo aceptable y parece plantada en el asfalto, su cuerpo un gigantesco árbol cuyas raíces se hunden hasta lo más profundo de mí ser. ¡Dríades de los cojones! Aquí no pintáis nada. Este es mi camino, sólo mío. No quiero a nadie más dándome la vara, me basta con la cruz de mi nombre, con los chillidos que siguen oyéndose desde la remota infancia de sombras a la que no deseo acercarme por nada del mundo.

Está ocurriendo algo muy raro, muy desagradable y bonito al mismo tiempo, pero extenuante. Ha tenido que ser en mal momento, por desgracia, y todo se irá a la mierda, sin duda. Así están las cosas. Para variar… Gente que muere, niñas que lloran, hombres que caen, que se equivocan una y otra vez. Doy fe empírica de ello… Bueno, y ahora, después de soltar toda esta porquería inconexa, me voy otra vez, en un puto domingo que debería emplear en dormir, a ensayar…

29 noviembre 2008

Contracorriente


Dos días para el estreno. Gente histérica que caracolea sobre las tablas. Gritos. Discusiones estúpidas. Actores que se rebelan, que preguntan cuando tienen que callar. No son opiniones, no hay razonamientos, sólo demagogia, polemizar porque sí. Uno está ahí, perdiendo tiempo, haciendo el gilipollas, para nada, porque siempre es lo mismo, una falta total de conciencia, de cómo es la realidad. Uno está en crisis, desesperado, esperando que ocurra algo fuera del teatro. Aquí la mierda chorrea a toneladas, un chapapote apestoso, embrutecedor, que llena de desazón, de insalubre indignación. Ninguna novedad, desde luego, porque los actores se pasan la vida ladrando, insultándose, clavándose puñaladas traperas para más tarde, cuando todo ha quedado difuminado tras el velo de las horas, hacer como si nada, sonreír… Esa es la gran farsa del teatro, la magia que convierte a las putas en vírgenes y a los gays en donjuanes.

Estoy más que acostumbrado, más que asqueado. Río como si todo estuviera bien, como si mi mundo se erigiese junto al proscenio y todo lo demás fuesen cuentos. Pero no lo son. En el exterior, lejos de los camerinos, de esos personajes que tanto duelen, siguen esperando los problemas, los dramas, el estúpido hombre que representa a la mayoría de la raza. Hay días malos y días peores, y lo más triste es que uno tiene compromisos y debe cumplirlos pase lo que pase, haya muerto su madre o su gato. El otro día el pez de un tipo saltó de su pecera, quería morir y lo consiguió. El otro día un amigo de la infancia se cortó las venas. Te llaman y te dan la noticia, y tú te quedas pegado al teléfono como si nada, sin acabar de dar crédito. La vida es así, dicen. No tiene pérdida. Ese amigo era un buen chaval, soñaba con escribir la novela más grande del nuevo siglo. Cervantes le pirraba…

Después uno se enamora, ocurre de repente, cuando menos lo espera y aun sabiendo que es imposible, y no porque la otra parte no lo tenga claro, sino por los prejuicios, por esos cielos negros que se contemplan con los ojos oprimidos por la tristeza, por pasados insalvables… Queda la cerveza, el vino, los whiskys del crepúsculo, y esa conciencia que siempre secunda a cuantos te rodean, todos, sin duda, tan cochinos como tú mismo. Rastreros, mentirosos, legañosos, con mocos que cuelgan por delante de los falaces labios de sus turbias almas… Uno es demasiado puro, cree que sincerándose conseguirá algo, aunque el juego de la humanidad es demasiado barato, una mierda tan seca y podrida que podría hacerse arte moderno con ella.

El amor es el infinito puesto a la altura de los caniches… Céline lo dijo. Yo lo digo. Es lo único que me queda, la obra de hombres muertos… No quiero parecer alarmista, negativo, idiota… Supongo, espero no serlo. Tampoco importaría demasiado. Al menos estoy seguro de que no cambiaría nada. La sección de pistolas, por favor… No, eso es algo que no haré nunca. Soy valiente, aunque no lo parezca, me pongo al toro y se acabó, a tomar por culo… Y eso que estoy harto, que no puedo más, que Barber no me inspira… Esto de escribir lo uno siente es una mierda. Tan mierda como expresarlo. Tan mierda como intentar vivir sin imitar a los demás… Jajota, Cheli, pásame el Chivas… Mirarse al espejo cada mañana es un suplicio, porque esa cara, ese rostro, ese semblante, esa puta jeta de mierda, no puede cambiarse. Nadie puede borrar la historia que novelan los ojos, el espejo en el que no podemos prepararnos ninguna raya… ¡Rayas, digo! ¡Sí, es lo que hay! Todo el mundo miente, porque todo el mundo se mete, una raya detrás de otra, un suicidio lento, agónico, que dice mucho de nosotros y nuestra infame cobardía…

Es lo que hay, dicen los gigantes del pasado encogiéndose de hombros. ¡Jódete! Eso llevan diciéndome desde que era un chavea sin zorra de nada… Y me jodo, podéis estar tranquilos. Esto se ha hecho para mí, para tragar la quina que haga falta… No eres más tonto porque no te entrenas, Rufi-Girbent, me dicen en la obra. Bueno, eso ya puede aplicarse a mí, me he metido tanto en el papel que empiezo a considerarme subnormal… ¿Quién quiere actuar? Yo nunca he querido ser actor, esa es la verdad. La gente siempre me ha dicho que es lo mío, me felicitan, pero a mí me da igual… No me gusto, siento tanto asco de mi propia voz que no sé qué cojones hago una hora y media sobre las tablas. Seré capullo… ¡Qué queréis que os diga! Preferiría rascarme los huevos, comer un poco más de mierda… ¡No sabéis lo que tengo que aguantar! ¡Qué suplicio, por el amor de Dios! Pero, ahora que lo pienso, quién dice que haya un Dios, ese dichoso Sumo Hacedor que nos dé la oportunidad de devolver las hostias… ¡Ley del Talión! ¡A la puta mierda! Porque esto es así, debería ser así… ¿Alguien conoce a Mink Snopes? Bueno, pues yo acabaré como él, matando a algún hijo de perra por el dólar extra de indemnización… No hay otra manera, o justicia, equidad, lo que sea, o a solucionar los asuntos uno mismo… ¡Estás como una cabra!, diréis. Sí, una jodida cabra montesa con los huevos hinchados de tanto…

Mi vida es Lo importante es amar. Sé que la mayoría no sabréis de qué película hablo, pero puedo aseguraros que es una de las mejores jamás realizadas. Nunca me he sentido tan identificado, tan yo, por decirlo así. Y eso que el film de ese genio polaco afincado en París y casado con la Marceau muestra un circo de degeneración y tristeza… Llamadme lo que queráis, pero la vida no es hermosa, al menos para algunas personas. La vida es sucia, perniciosa, veneno puro… Nacemos para morir lentamente, y el que diga lo contrario es un incauto, porque no hay otra verdad. Y hablando de cine, ¿alguien ha visto All that jazz? Bob Fosse, un gran incomprendido, otro genio… Fumaba, bebía, se drogaba… ¿Y qué otra cosa podía hacer? ¿Hay algo peor que ser normal, que creer en lo que dicen los políticos, que ver la televisión, que no saber quién es William Faulkner? Somos extraños prisioneros, como decía Platón. Qué extrañas escenas describes, y qué extraños prisioneros, son iguales a nosotros… ¿Hace falta que explique qué quería decir el gran filósofo?

Esto es un circo patético, un cúmulo de excrementos amontonados con la ignorante pasión de los mediocres. Y la verdad es que no tengo mucho más que decir, me duele la cabeza, los brazos, el corazón… Uno ya no sabe qué hacer, se desespera, mama… Venid a mí, hijos míos, que yo os daré consuelo… ¡Mentira! Todo es una gran farsa, una copia de otra copia de otra copia… ¡Hay que joderse! ¡Joderse! ¡JODERSE! Yo soy aquel… Las hojas que están cayendo cerca de mí… ¡Un adagio de Mozart nos vendría bien ahora mismo! ¡Siete caballos que vienen de Bonanza…!

Me gustaría contar algo, una de las anécdotas de estos días de horror… Conrad escribiría una gran novela sobre esto. Si yo fuera Conrad… Pero no lo soy. No soy nada. Un artista… ¡Jar! ¡Cómo se me va la olla! ¡Amarguras por un tubo! ¡A LA MIERDA!

25 noviembre 2008

El SEXO en tiempos de crisis


Así se llama la obra que estrenaremos el próximo día 1 de diciembre en el auditórium de Palma de Mallorca. A finales del 2007 me propuse volver a actuar, algo que no hacía desde… no sé, más de diez años, a excepción, claro está, de algunas intervenciones esporádicas en películas como H6 Diario de un asesino (tuve que encarnar a un personaje que no pegaba nada por culpa de un incompetente que por poco vuelve loco al equipo con sus incomprensibles nervios) o Yo puta (las escenas en las que aparecía un servidor fueron eliminadas del montaje final por razones que Luna no me dejó muy claras, aunque creo que pueden encontrarse en los extras), además de algunas funciones teatrales que no merece la pena recordar. En breve hará un año desde que tomé esa decisión, la de recuperar el tiempo perdido y refrescarme la memoria. Había olvidado cómo caminar con soltura por un escenario, cómo usar el diafragma para hablar y respirar, cómo declamar. No me ha costado mucho volver al pasado, a esos quince añitos de iniciaciones y expectativas imposibles, cuando actuaba con la misma facilidad con la que he estado pintando o escribiendo todos estos años. Mi voz sigue sin convencerme, como muchos otros detalles del actor que he reencontrado en mi interior, aunque eso es normal. Marlon Brando no veía las películas en las que aparecía, igual que mi amigo Tony Isbert, así que…

Me gustaría poder pasearme más por la blogocosa, hacer algunas visitas de recibo y leer y hablar tranquilamente, pero estoy tan ocupado que me resulta prácticamente imposible tener mi propio blog al día. Estoy trabajando en dos proyectos muy importantes, uno pictórico y otro literario, y para colmo tengo la función, que pronto estará en cartel y dará mucho que hablar. Estos días han sucedido cosas que me gustaría contaros, anécdotas divertidísimas, en mi línea, aunque cuando termina el ensayo ni siquiera encuentro fuerzas para quedar con mi amigo Carlos y tomarme una cerveza para hablar de todos esos genios que tantos nos gustan y que pronto tendremos la oportunidad de homenajear… Sólo encuentro tiempo para estudiar, ya que me paso una hora y media en escena y mi texto es una auténtica locura para la memoria. Aparte de eso he tenido que transformarme completamente, apocarme… ¿Qué pasará? Nadie lo sabe.

Y no hay mucho más que contar… Ah, sí, se me olvidaba, al principio de la obra cantaré una canción… ¡de Raphael! ¡Lo que os vais a perder!

Entradas antiguas